Desmitificar la depresión: ¿sabemos realmente lo que es?
- Eidos Global
- 9 oct 2023
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Al escuchar la palabra depresión, ĀæcuĆ”l es la primera idea que se te viene a la mente?Ā ĀæCreĆ©s que eres capaz de poder distinguirla de otros estados emocionales como la tristeza, la angustia o la desmotivación? AĆŗn mĆ”s, Āæcrees saber cómo reconocerla en alguien y poder brindarle ayuda? Si algunas de estas preguntas te generan cierta incomodidad no te preocupes, es lo esperado. A pesar de que la mayorĆa creemos saber quĆ© es la depresión, no tardamos mucho en darnos cuenta que realmente no lo sabemos. Hoy, en elĀ DĆa Internacional de la lucha contra la Depresión, queremos compartirte en profundidad lo que implica transitar una depresión y ciertas pautas para poder entender desde dónde acompaƱar.
En primer lugar, reconocer en nosotros ciertas prĆ”cticas que no ayudan. El uso cotidiano de la palabra depresión estĆ” asociado a situaciones de tristeza como puede ser un luto o una ruptura amorosa. Incluso se suele usar para cuando un plan no resulta como fue esperado, por ejemplo cuando llueve durante un fin de semana y se nos cancelan actividades al aire libre. ĀæQuiĆ©n no habrĆ” escuchado alguna vez la expresiónĀ āUff, que domingo depreā? Estos usos de la palabra, aunque parecieran inofensivos, no hacen mĆ”s queĀ estigmatizar a la depresión como un estado emocional pasajero y poco relevante. La depresión es algo serio, no son malestares que desaparecen de un dĆa para otro, es una enfermedad que arrastra a la persona a un estado de apatĆa profunda que es muy difĆcil de transitar. Es importante entender que la depresión puede tener un desenlace fatal si no es tratada con ayuda profesional, y absolutamente nadie estĆ” exento de contraerla. Se puede haber alcanzado todos los sueƱos en la vida, haber adquirido miles de hĆ”bitos saludables, y asĆ y todo padecerla.
Ana Ribera, la autora del libroĀ āLos dĆas igualesā,Ā comparteĀ en su charla TEDĀ que el estar deprimido es el no poder reconocerse a sĆ mismo en un cuerpo que perdió su fuerza y su voluntad. La autora, quien transitó una depresión, y habló sobre su padecimiento en su libro, explica que las cosas que le salĆan espontĆ”neamente, que daba ya por supuestas, se comenzaron a convertir en algo espeluznante e imposible de realizar. A la vez, todo aquello que la hacĆa sentirse ella misma, su familia, sus amigos, sus hobbies, su pareja, su trabajo, sus aficiones, etc. Todo eso, se le volvió indiferente y terrible.Ā La depresión es una sucesión de dĆas iguales, infinitos, llenos de angustia, ansiedad, soledad, pĆ”nico y un miedo aterrador a que la vida sea siempre asĆ de dolorosa.
 ¿Cómo acompañar a alguien con depresión?
AcompaƱar a alguien que cursa una depresión es un proceso que requiere de poder soportar la angustia ante el no saber exactamente cómo ayudar. Es importante cuidarnos de expresiones comoĀ āYa se te va a pasarā, āNo es para tantoā, āĀæCómo vas a estar deprimido? ĀæEn serio? ĀæCon todo lo bueno que tienes en la vida?,āĀ etc.Ā Nuestros mensajes bien intencionados pueden estar invalidando lo que la persona nos quiere comunicarĀ e impidiendo que pueda sentirse enferma y solicite ayuda.
Sabemos que al momento de hablar sobre una depresión no existen respuestas correctas o incorrectas. De todos modos, creemos que hay algunos puntos a tener en cuenta que pueden ayudar a descubrir un mejor camino para acompañar a un familiar, un amigo o incluso, un colega:
Cada quién lo lleva como puede: lo real es que no existe una depresión igual a otra porque no existe una persona igual a otra. Por eso, es importante respetar lo que cada persona hace con lo que le estÔ pasando (lo que le sirve a alguien puede no servirle a otra persona), evitar juzgar y realizar comentarios comparativos.
A veces basta solo con escuchar: una depresión suele estar cargada de una gran dificultad para explicar lo que a unx le estÔ pasando. En este sentido, hablar puede ser muy útil para liberar la angustia contenida porque permite simbolizar, representar y dar lugar a algo que solo estÔ en la mente.
Aunque no se ve, existe:Ā por ejemplo, reconocer una angina por la pĆ©rdida de la voz resulta simple pero, como la depresión tiene menos signos visibles que otras enfermedades, puede ser mĆ”s difĆcil reconocerla. Evitemos caer en errores como minimizar lo que la persona siente refiriendo que estĆ” āexagerandoā.
La persona que estĆ” atravesando una depresión te valora, aunque parezca que no:Ā a veces nos parece que la persona que estĆ” atravesando una depresión estĆ” centrada en sĆ misma, ensimismada, hablando todo el tiempo de sĆ y preocupada sólo por lo que le pasa. Eso nos puede llevar a tildarla de āegoĆstaā y generar hasta rechazo. Sin embargo, recordemos que no es que la personaĀ no quiereĀ prestarnos atención, es queĀ no puedeĀ porque estĆ” atravesando un proceso difĆcil que la lleva a desconectarse de lo externo; evitemos tomarlo personal.
Es imposible predecir la duración:Ā vivimos en una sociedad y en una Ć©poca en la que estamos acostumbradxs a que todo seaĀ express. Atravesar una depresión no es algo que suceda de la noche a la maƱana ni salir de ella es una lĆnea recta; por el contrario, es un proceso que tiene altos y bajos, idas y vueltas y que requiere de mucha paciencia y contención.
Soportar la incomodidad de no saber y no poder con todo:Ā recordemos que existen personas especializadas como psicólogxs y psiquiatras que se dedican al cuidado de la salud mental y que lo mejor para llevar una depresión siempre es buscar ayuda profesional que acompaƱe este proceso.Ā
Desde la perspectiva de la salud mental, elĀ DĆa Internacional de la Lucha contra la DepresiónĀ nosĀ invita a hablar de esta enfermedad en sĆ misma, sin miedos ni pruritos, sincerarnos y mirar a la persona que tenemos al lado (y a nosotros mismos). No es algo ajeno, no es un enemigo externo, que viene de muy lejos a atacarnos, del cĆŗal podemos defendernos.Ā La depresión es un efecto propio de las formas de vida que predominan en la mayorĆa de las sociedades contemporĆ”neasĀ y que nos invita a reflexionar sobre nuestra complicidad con la misma.
Este dĆa nos anima tambiĆ©n a poner sobre la mesa el hecho de que convivimos con esta enfermedad en los distintos espacios de nuestras vidas, no es algo que se queda en casa. Por ejemplo, en el Ć”mbito laboral, donde pasamos la mayor parte de nuestro tiempo.Ā
Por Ćŗltimo, te queremos compartir algunas preguntas que pueden ser un disparador para hablar del tema: Āæen tu centro laboral se puede hablar abiertamente de la depresión?, ĀæquĆ© podrĆas hacer para que ese espacio sea un lugar seguro para alguien que estĆ” atravesando una depresión?, Āæexiste un protocolo a seguir para la salud mental?, ĀæquĆ© buenas prĆ”cticas se podrĆan comenzar a implementar para el cuidado de la salud mental de tu equipo de trabajo?